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CUIDARSE Y CUIDAR. LAS RAZONES QUE SOSTIENEN LA VIDA

Este 8 de marzo no es igual que cualquier otro. Y no lo es porque entre el 8 de marzo de 2020 y el 8 de marzo de 2021, el mundo que habitamos es totalmente diferente…

El que comenzó a mediados de marzo de 2020 bien podría ser el guión de una película o novela sobre una distopía ciberpunk…, pero no hablaré de eso porque ya tenemos suficiente con vivirlo cada día.

Y es que el periodo más duro de la pandemia del COVID-19, trajo cosas terribles, pero también cosas muy buenas. Por ejemplo, mucha gente lo vivió como un momento de gran transformación personal, también vimos como la naturaleza se regeneraba ella solita; simplemente la especie humana debía de dejar de agotar sus recursos, ocupar el espacio de especies animales y de emitir contaminantes a la atmósfera. Al menos le dimos un respiro, aunque parece que esto que ocurrió en la primavera de 2020 se nos ha olvidado un poco…

Otra cosa buena que ocurrió en ese tiempo es que la frase que las feministas hemos repetido durante años, de: “PONER LA VIDA Y LOS CUIDADOS EN EL CENTRO”, ¡estaba de moda!

Nos dimos cuenta de que la cajera del supermercado era una profesión esencial. Vimos cómo, sin las personas que cuidaban a las y los ancianos, ya fuera en casa o en las residencias, estos quedaban huérfanos y desatendidos. ¡Qué decir del sector sanitario! Trabajando en pésimas condiciones, sin descanso y poniendo en riesgo su salud y su vida para cuidar y salvar la vida a las otras personas. Por no hablar de la tarea docente, que con el nuevo curso nos hemos convertido casi en acompañantes emocionales de nuestras alumnas y alumnos para que sus ánimos no decaigan. Mientras les toca vivir unas formas de vida y de relación que, en el fondo, no nos gustan a casi nadie, aunque tengamos un ordenador y wifi para relacionarnos y dar clase. Y sin olvidar el trabajo de cuidados en el ámbito doméstico, que se convierte en muchos casos en la tercera jornada laboral de muchas mujeres.

Y aunque los cuidados no son algo exclusivo de las mujeres, todos estos trabajos y muchos otros, son realizados mayoritariamente por nosotras, es decir, son profesiones feminizadas. Y precisamente por eso y por ser profesiones dedicadas a los cuidados han sido históricamente menospreciadas, infravaloradas y muchas veces con retribuciones salariales muy por debajo del valor real de la tarea realizada.

Pero como la vida es más sabia, nos ha puesto delante de una realidad en la que ya no podemos obviar el hecho de que SIN LOS CUIDADOS SE ACABA LA VIDA.

Así que este 8 de marzo es necesario seguir denunciando que, aunque las mujeres estamos incorporadas al mundo del trabajo, seguimos viviendo discriminaciones laborales por el hecho de ser mujeres. Debemos visibilizar y poner en práctica otras formas de hacer y de habitar los espacios de trabajo, más allá de la repetición de dinámicas patriarcales laborales que lo único que hacen, en muchos casos, es enfermarnos.

Pero además de todo esto debemos dar un paso más allá y comenzar por nosotras mismas. Es decir, si es necesario poner en el centro los cuidados, más importante todavía es PONER EN EL CENTRO NUESTRO AUTOCUIDADO. Autocuidado en todos los sentidos, tanto a nivel físico, respetando nuestros ritmos cíclicos y nuestra necesidad de descanso, como a nivel psico-emocional en cuanto a las dinámicas y relaciones personales y sentimentales que tejemos, ¿nuestra voz tiene espacio en esa relación que mantenemos? ¿Qué lugar ocupan mis necesidades cuando estas las pongo en juego con las de las otras personas? ¿Qué ritmos agotadores de trabajo perpetuo al servicio de un sistema que deshumaniza?

Además, el AUTOCUIDADO tiene un claro COMPONENTE POLÍTICO y SOCIAL. Es muy fácil hablar de autocuidado desde el privilegio de la sociedad occidental y acomodada en la que yo misma habito. ¿Pero qué espacio de autocuidado tiene una mujer migrada a cargo de criaturas sin una red de sostén a su alrededor? ¿Qué momento de autocuidado puede tener una mujer cuya jornada de trabajo se multiplica por dos en casa? ¿Cómo puede haber lugar para el autocuidado si la mayor preocupación es llenar la nevera? Siempre es posible un cambio, pero a veces lo que se necesita va más allá de nosotras mismas

La sociedad capitalista y patriarcal tiene un gran debe con la importancia que se le concede a los CUIDADOS, pero más aún con atender las necesidades básicas que permitan dar espacio y generar dinámicas de AUTOCUIDADO para todas las personas, pero más en las mujeres ya que históricamente y culturalmente hemos sido las grandes olvidadas en cuanto a lo de tener espacios y tiempos para nosotras y nuestro cuidado, y por consecuencia para nuestra salud.

Por eso este año, más que nunca, debemos reivindicar el valor del autocuidado y los cuidados como sostén de la vida. Porque para cuidar bien a los demás, hay que poder cuidarse primero a una misma.

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